miércoles, 21 de mayo de 2008

Ubayd Allah al-Mahdi


BIOGRAFIA Y DATOS CURIOSOS
(Salamiyya, 862 - al-Mahadiyya, 934) Fundador de la dinastía fatimí, de credo sií, que reinó en el Magreb central (909-973) y posteriormente en Egipto (973-1171). La dinastía fatimí tomó su nombre de Fátima, hija de Mahoma y esposa del cuarto califa ortodoxo Alí, primo de Mahoma. El origen de la dinastía se remonta a los ismailíes, doctrina sií a la vez política y religiosa, filosófica y social, cuyos miembros creían a pies juntillas en la aparición de un mahdí (el guiado por Alá), descendiente de Mahoma por Alí y Fátima, que debería realizar la renovación del Islam y restablecer la justicia entre los hombres.

Fue precisamente Ubayd Allah, el jefe de esta secta sií en Siria, quien la sacó del ostracismo en la que se encontraba, constreñida por la doctrina sunnita ortodoxa. Ubayd Allah creó a su alrededor un potente cuerpo de misioneros, conocidos con el nombre de dais, encargados de propagar las doctrinas siíes en el mayor número posible de territorios islámicos. Uno de ellos, Abd Allah, enviado a África del norte, supo ganar para la causa de su señor a la tribu beréber de los kutama, gracias a los cuales consiguió contrarrestar la dominación aglabí y hacerse con el dominio de la provincia de Ifriqiyya, cuya capital Qairaouan cayó sin apenas esfuerzo.

Con las bases políticas y sociales bien asentadas, Abd Allah reclamó la presencia de su señor en la zona, quien, tras un épico viaje hasta el Magreb, en el que fue hecho prisionero por una tribu beréber y liberado por su lugarteniente tras el pago de un oneroso rescate, llegó a Qairaouan en el año 909, donde venció en una decisiva batalla a las fuerzas del último emir aglabí Ziyadat Allah III. El 5 de enero del año siguiente, Ubayd Allah entró solemnemente en la capital y tomó el título de mahdí y de amir al-muminin ('príncipe de los creyentes').

Al ostentar este último título, Ubayd Allah al-Mahdi se convirtió en rival del califa abasí de Bagdad, al que consideraba como un usurpador del califato, ya que el poder y la dirección religiosa de todo el Islam y su comunidad de creyentes debía recaer únicamente en los descendientes directos del profeta, esto es, en los fatimíes. Ubayd Allah al-Mahdi también se enfrentó por el control del Magreb occidental con los emires omeyas de al-Andalus, cuya respuesta, además de militar, se reforzó ideológicamente con la creación del califato andalusí en el año 929 por Abd al-Rahman III.

Ubayd Allah al-Mahdi aprovechó su situación de privilegio en África del norte, antes de la respuesta omeya andalusí, para forjar un ejército y una marina capaces de eliminar cualquier tipo de oposición armada en la zona y así preparar el camino para el objetivo primordial de la dinastía, dominar todo el mundo musulmán y eliminar el califato abasí de Bagdad.