sábado, 29 de marzo de 2008

Octaviano Augusto


BIOGRAFIA Y DATOS CURIOSOS
Cayo Octavio Coepio (63 a.C.-14 d.C.), primer emperador de Roma (27 a.C.-14 d.C.), restauró la unidad y puso en orden el gobierno romano tras casi un siglo de guerras civiles. Gobernó con el nombre de Cayo Julio César Octaviano Augusto durante un periodo de paz, prosperidad y desarrollo cultural conocido como la era Augusta.

Octavio nació en las cercanías de Roma (Velitri Volscorum) el 23 de septiembre del año 63 a.C.; era sobrino nieto de Julio César, a quien sucedió como gobernante del Estado romano. J. César estaba orgulloso del joven por lo que lo presentó en el Colegio de Pontífices (sacerdocio principal romano) a la edad de dieciséis años. Cuando J. César fue asesinado en el 44 a.C., Octavio estaba en Iliria, donde servía en el Ejército; a su regreso a Italia, se enteró de que era el heredero adoptivo de César. Posteriormente Octavio tomó el nombre de Cayo Julio César Octaviano.

El asesinato de César sumió a Roma en la confusión. Octavio decidió vengar a su padre adoptivo y asegurar su propio rango, y rivalizó con Marco Antonio, compañero ambicioso de César, por el poder y el honor. Tras algunas escaramuzas políticas y militares, durante las cuales Marco Antonio estuvo en los Alpes, Octavio fue nombrado senador y más tarde cónsul, y reconoció la necesidad de hacer las paces con su rival. A finales del año 43 a.C. ambos, junto con el aliado de Marco Antonio, el general Marco Emilio Lépido, formaron el conocido como segundo triunvirato para dirigir las provincias romanas. La alianza fue ratificada por una proscripción de gran amplitud, en la cual sus oponentes, incluidos 300 senadores y 200 caballeros, fueron asesinados. Entre ellos se encontraba el viejo orador Cicerón.

Después de que Octavio y Marco Antonio empezaran una campaña contra los líderes del asesinato de César (Marco Junio Bruto y Cayo Casio Longino) los cuales se suicidaron en el 42 a.C. tras su derrota en Filipos (Macedonia), aproximadamente en el 40 a.C. los triunviros se repartieron el control del mundo romano.

Octavio dirigía la mayoría de las provincias occidentales y Marco Antonio las orientales, quedando África en poder de Lépido. Aunque Marco Antonio y Octavio estaban en conflicto por el control de Italia, solucionaron sus diferencias y en el 37 a.C. Octavio entregó a su hermana Octavia en matrimonio a Marco Antonio. En el 36 a.C., Pompeyo Sexto, hijo de Pompeyo Magno y el último oponente importante al triunvirato, fue eliminado. Entonces Octavio echó a Lépido del poder ya que había intentado ayudar a Pompeyo. Mientras, Marco Antonio estaba en Oriente luchando contra los partos.

Finalmente el triunvirato fue disuelto cuando Marco Antonio devolvió a Octavia a Roma y poco después se casó con Cleopatra, a quien César había establecido como reina de Egipto. Mediante el reconocimiento de Cesarión (Tolomeo XV), hijo de ésta y de César, como su codirigente, Marco Antonio amenazó la posición de Octavio como sucesor único de César y no se pudo evitar la guerra. Octavio derrotó al ejército conjunto de Marco Antonio y Cleopatra en la batalla de Accio (Actium era una ciudad del Epiro -Grecia- a las orillas del mar Jónico) en el 31 a.C.; al año siguiente Marco Antonio y Cleopatra se suicidaron. Cesarión fue asesinado. En el 29 a.C. Octavio regresó a Roma triunfalmente como único dirigente del mundo romano.

En el 27 a.C. el Senado romano dio a Octavio el título de Augusto (consagrado o santo), que más tarde se convirtió en sinónimo de emperador, y su reinado frecuentemente se ha considerado una diarquía debido a que el Senado participaba en él. El título pasó desde entonces a identificar su propio nombre, y como Augusto ha sido reconocido por la historiografía. El Senado le concedió muchos otros títulos y poderes que ya habían disfrutado diferentes funcionarios de la República. En el 36 a.C. se le concedió la inviolabilidad de un tribuno plebeyo y en el 30 a.C. recibió los poderes de un tribuno, dándole de esta manera el veto y control sobre las asambleas. El Senado también le concedió la máxima autoridad en las provincias; esto junto con el consulado de Roma e Italia, que tuvo trece veces durante su reinado, le confirió una autoridad suprema sobre todo el Imperio. Después de la muerte de Lépido también se convirtió en máximo pontífice con control sobre la religión. A pesar de su preeminencia, como reflejan los títulos de princeps o primer ciudadano e imperator, Augusto tuvo cuidado de no llevar demasiado lejos las prebendas de la monarquía.

Patrocinador del arte, Augusto fue amigo de los poetas Ovidio, Horacio y Virgilio, así como del historiador Tito Livio. Su amor por el esplendor arquitectónico fue eclipsado por su jactancia de que él "había encontrado Roma enladrillada y la había dejado cubierta de mármol". Como adepto riguroso a las virtudes romanas en tiempos en que crecía la tolerancia, intentó regular la moral pública mediante la aprobación de la ley suntuaria y la de casamiento. En el ámbito económico, fomentó el desarrollo de la agricultura en Italia.

Augusto se casó tres veces y sólo tuvo una hija, Julia; su tercera y definitiva esposa, con la que compartió más de 50 años (del 38 a.C. al 14 d.C.), fue Livia Drusilla, quien ya tenía dos hijos: Tiberio y Nerón Druso el Germánico, de un matrimonio anterior, pero no consiguió dar mas descendencia al emperador.

Cuando después de 41 años de gobierno en solitario, Augusto murió de forma natural en Nola (Italia) el 19 de agosto del 14 d.C. Muertos todos sus sucesores: su sobrino M. Claudio Marcelo, su yerno Agripa y su nietos Lucio y Cayo; fue su hijastro Tiberio quien a instancias de Livia, le sucedió en el trono imperial.

Tanto los escritores antiguos como los más recientes han diferido en sus valoraciones sobre Augusto. Algunos han condenado su cruel búsqueda del poder. Otros, incluido el fiel partidario de la república Tácito, han admitido sus buenas acciones como dirigente. A veces los investigadores actuales critican sus métodos poco escrupulosos y su estilo autoritario, pero normalmente reconocen sus logros en el establecimiento de una administración eficiente y un gobierno estable, así como en la obtención de seguridad y prosperidad para el Imperio Romano que comenzó con él.