miércoles, 29 de julio de 2009

Casa de Habsburgo


BIOGRAFIA Y DATOS CURIOSOS

Familia reinante en Austria desde 1278 hasta 1918, cuyo dominio se extendió a otros territorios, incluida España. Toma su nombre del castillo familiar de Habichtsburg, construido en el siglo XI en Suiza; en esa época inicial sus dominios se extendían por el norte de Suiza y Alsacia.

Accedieron por primera vez a la dignidad imperial de Alemania en 1273, con Rodolfo I (1218-91). Fue él quien adquirió los ducados de Austria, Estiria y Carniola. Volvieron a poseer la Corona imperial en tiempos de su hijo Alberto I (1250-1308), elegido en 1298, después del interregno de Adolfo I de Nassau, al que destronó. Sin embargo, a duras penas consiguió mantenerse como rey de Alemania, gracias al apoyo de Francia, Bohemia y el Papado, mientras muchos príncipes alemanes le opusieron resistencia hasta que murió asesinado por su propio sobrino, Juan de Suabia, pasando la Corona imperial a la Casa de Luxemburgo.

A lo largo del siglo XIV, los Habsburgo completaron sus territorios patrimoniales con la incorporación de Carintia, Tirol, Friburgo, Trieste y Vorarlberg, al mismo tiempo que una larga lucha con los suizos -iniciada en tiempos de Alberto I- les hacía perder sus dominios originales del oeste. De nuevo consiguieron la Corona imperial en 1438, con Alberto II (1397-1439). A partir de entonces, aunque la dignidad imperial siguió siendo teóricamente electiva, quedó vinculada a la Casa de Habsburgo hasta la desaparición del Sacro Imperio Romano Germánico en 1806 (con una breve interrupción en 1740-45).

Le sucedió al frente de la Casa y del Imperio su primo Federico III (1415-1493), que inició la serie de enlaces matrimoniales que extendieron los dominios de la Casa hacia Europa occidental, al casar a su hijo Maximiliano I (1459-1519) con María de Borgoña, que proporcionó a los Habsburgo los amplios territorios borgoñones de los Países Bajos y el Franco Condado. Su hijo Felipe I, el Hermoso (1478-1506) fue rey de Castilla por matrimonio con la heredera de los Reyes Católicos, Juana I la Loca.

El hijo de ambos, Carlos V (1500-58), reinó en España con el nombre de Carlos I, antes de ser elegido emperador en 1519. La herencia de Carlos reunía en una sola mano Austria, los Países Bajos, el Franco Condado, Castilla (con Navarra, Granada y las Indias recién descubiertas) y la Corona de Aragón (con Nápoles, Sicilia y Cerdeña). Con él llegó a su apogeo el poderío de la Casa, llegando a concebir un ideal de Monarquía cristiana universal, que fracasó ante la resistencia opuesta a sus planes por Francia y por la reforma protestante, que escindió a la Cristiandad occidental.

Al abdicar, en 1555-56, repartió sus dominios entre su hermano Fernando y su hijo Felipe, creando así dos ramas de la familia, asentadas respectivamente en Austria y España. Fernando I (1503-64) recibió el Imperio (1558), junto con los dominios patrimoniales originales de la Casa en Austria. Su matrimonio le proporcionó, además, Bohemia y Hungría. Al morir, la rama austriaca de la Casa se dividió, a su vez, en tres líneas: los Habsburgo de Austria (Rodolfo II y Matías, con quien se extingue esta línea en 1619), los del Tirol (que se extinguen en 1666) y los de Estiria (Fernando II, Fernando III, Leopoldo I, José I…). Fueron estos últimos los que heredaron la dignidad imperial y acabaron reuniendo en su mano los dominios repartidos desde la muerte de Fernando I.

Felipe II (1527-98), hijo de Carlos V, inicia la serie de los Habsburgo de España, conocidos también en este país como la Casa de Austria. Recibió, además de los reinos de Castilla y Aragón con sus posesiones americanas, los dominios de la Casa en Italia, los Países Bajos y el Franco Condado, a los que él añadió Portugal, anexionado por la fuerza haciendo valer los derechos de Felipe en un momento de crisis sucesoria (1580). Se casó con una princesa de la Casa, Ana de Austria.

Le sucedieron en el Trono español los llamados «Austrias menores», cuyas incesantes guerras exteriores no pudieron impedir el declive del poderío de los Habsburgo en Europa: Felipe III (casado con Margarita de Austria), Felipe IV (casado con Mariana de Austria) y Carlos II (1661-1700). La muerte de éste sin descendencia desencadenó una pugna general en Europa por ocupar el Trono de España, conocida como la Guerra de Sucesión Española (1701-14). Los Habsburgo defendieron la candidatura del «Archiduque Carlos», que luego sería emperador con el nombre de Carlos VI (1685-1740). Éste consiguió apoyos en los reinos de la Corona de Aragón, pero, derrotado por los partidarios del pretendiente francés, Felipe V, hubo de renunciar al Trono español, que pasó desde entonces a la Casa de Borbón.

Las paces de Utrecht (1713) y Rastatt (1714), que pusieron fin a la guerra, desgajaron sin embargo de la Corona española los dominios de los Países Bajos e Italia (Nápoles, Sicilia, Cerdeña y Milán), que revirtieron desde entonces a la rama austriaca de la familia, representada por Carlos VI, ya emperador desde 1711 (salvo Sicilia, que pasó a Saboya). Durante el reinado de Carlos VI se aprobó la Pragmática Sanción de 1713 que vinculaba los dominios de los Habsburgo asegurando su transmisión indivisa. No obstante, el juego diplomático y militar del equilibrio europeo le hizo perder sucesivamente Cerdeña (intercambiada por Sicilia en 1720), Nápoles (1735) y Sicilia (1738).

La muerte de Carlos VI sin descendencia masculina directa desencadenó la intervención de las potencias europeas que dio lugar a la Guerra de Sucesión de Austria (1740-48); por aquella contienda, se afirmó en el Trono austriaco la hija de Carlos VI, María Teresa (1717-80), quien, sin embargo, no fue emperatriz de Alemania, arrebatando esa dignidad a los Habsburgo el príncipe elector de Baviera, Carlos VII de Wittelsbach (emperador en 1742-45). La guerra le costó, además, a María Teresa la pérdida de Silesia a manos de Prusia. Su matrimonio con el duque de Lorena, Francisco I (a quien hizo elegir emperador en 1745), dio lugar al nuevo linaje de Habsburgo-Lorena.


Le sucedió el hijo de ambos José II (1741-1790), emperador desde la muerte de su padre en 1765 y rey de Austria desde la muerte de su madre en 1780. Su hermana María Carolina de Habsburgo, se casó con Fernando I de Nápoles (el hijo de Carlos III de España), dando origen al linaje borbónico de los reyes de las Dos Sicilias (hasta 1860). También era hermana suya María Antonieta, que se casó con el rey de Francia, Luis XVI. A José II le sucedieron al frente del Imperio su hermano, Leopoldo III, en 1790-92, y el hijo de éste, Francisco II (1768-1835), en 1792-1806.

Fue el último soberano del Sacro Imperio Romano Germánico, pues esta entidad de origen medieval fue destruida por Napoleón en el marco de la reordenación general de Europa que siguió a las victorias militares francesas. Dichas guerras le habían hecho perder a Austria los Países Bajos y el Milanesado (1797), así como sus dominios en la orilla izquierda del Rin (1801). En 1806 Francisco II se vio obligado a admitir la desaparición del Imperio del que era titular, sustituido por una Confederación del Rin que hegemonizaba Napoleón. Limitado a sus estados patrimoniales en Austria, asumió el título deemperador de Austria con el nombre de Francisco I. Aún sufriría nuevas derrotas a manos de Napoleón, que le obligaron a darle en matrimonio a su propia hija María Luisa (1810). Finalmente, sin embargo, la suerte de la guerra se inclinó de parte de la alianza antifrancesa en la que participaba Austria por decisión del ministro de Francisco II, Metternich (1814-15). En consecuencia, el Congreso de Viena (1815) le devolvió parte de los territorios perdidos, compensando la cesión definitiva de los Países Bajos con la adquisición del Véneto y una influencia general sobre la península italiana. El Sacro Imperio, en cambio, no fue restaurado, sino sustituido por una Confederación Germánica, de la que los Habsburgo ostentarían la presidencia hasta que desapareció en 1871.

Le sucedieron su hijo Fernando I y su nieto Francisco José (1830-1916). Éste accedió al Trono en 1848, cuando su tío y predecesor fue derrocado por una revolución. Se inició entonces un largo reinado lleno de desgracias para la familia, que vería declinar paulatinamente el poder de Austria. Primero perdió una guerra contra el Reino del Piamonte, apoyado por la Francia de Napoleón III, que le hizo ceder la Lombardía y admitir la unificación de Italia, perdiendo su antigua influencia en la península (1859). Napoleón III le ofreció una compensación, haciendo coronar a su hermano Maximiliano I emperador de México en 1863, aprovechando la ocupación del país por un ejército francés; pero la resistencia mexicana acabó con aquel experimento y Maximiliano fue fusilado en 1867.

Mientras tanto, Francisco José fue derrotado de nuevo en la Guerra Austro-Prusiana de 1866, por la que perdió el Véneto a manos de la Italia unificada; debilitado, se vio obligado además a ceder ante la presión del nacionalismo húngaro, transformando su reino en el Imperio Austro-Húngaro, una monarquía dual donde el elemento magiar quedaba reconocido en pie de igualdad con el elemento germánico (1867). En 1871 asistió impotente a la unificación de Alemania bajo la hegemonía de Prusia, que liquidó la Confederación Germánica y excluyó del nuevo Imperio Alemán a Austria-Hungría. En 1889 Francisco José perdió a su único hijo y heredero, el archiduque Rodolfo, que se suicidó en Mayerling bajo la doble presión de un matrimonio desgraciado y un entorno hostil a sus ideas políticas francófilas, liberales y federalistas.

Las tensiones nacionalistas continuaron en el interior de la monarquía dual, alimentadas por la marginación de los pueblos eslavos; dichas tensiones condujeron a Austria a declarar la guerra a Serbia tras el asesinato en Sarajevo del nuevo heredero del Trono, el archiduque Francisco Fernando (sobrino del emperador) por un nacionalista serbio (1914). Aquel conflicto arrastró a Europa a la Primera Guerra Mundial (1914-18), durante la cual murió el emperador y fue sucedido por su nieto Carlos I (1887-1922). Éste fue el último emperador Habsburgo, pues la derrota en la guerra llevó al desmantelamiento del Imperio Austro-Húngaro como reclamaban los movimientos nacionalistas, en 1918.

lunes, 20 de julio de 2009

Ernesto Sábato

BIOGRAFIA Y DATOS CURIOSOS

(Rojas, Argentina, 1911) Escritor argentino. Ernesto Sábato se doctoró en física en la Universidad de la Plata e inició una prometedora carrera como investigador científico en París, donde había ido becado para trabajar en el célebre Laboratorio Curie. Allí trabó amistad con los escritores y pintores del movimiento surrealista, en especial con André Breton, quien alentó la vocación literaria de Sábato. En París comenzó a escribir su primera novela, La fuente muda, de la que sólo publicaría un fragmento en la revista Sur.


Ernesto Sábato

En 1945, de regreso en Argentina, comenzó a dictar clases en la Universidad Nacional de La Plata, pero se vio obligado a abandonar la enseñanza tras perder su cátedra a causa de unos artículos que escribió contra Perón. Aquel mismo año publicó su ensayoUno y el Universo (1945), en el que criticaba el reduccionismo en el que desembocaba el enfoque científico. El ensayo prefiguraba buena parte de los rasgos fundamentales de su producción: brillantez expositiva, introspección, psicologismo y cierta grandilocuencia retórica.

Su carrera literaria estuvo influida desde el principio por el experimentalismo y por el alto contenido intelectual de sus obras, marcadas por una problemática de raíz existencialista. Así, El túnel(1948) ahonda en las contradicciones e imposibilidades del amor, mientras que Sobre héroes y tumbas (1962) presenta una estructura más compleja, en que los diversos niveles de la narración enlazan vivencias personales del autor y episodios de la historia argentina en una reflexión caracterizada por un creciente pesimismo. Ambas novelas tuvieron gran repercusión y situaron a Sábato entre los grandes novelistas latinoamericanos del siglo.

El Túnel fue rápidamente traducida a diversos idiomas y llevada al cine. La narración tiene indudable originalidad y valores psicológicos relevantes: la confesión de Castel, que ha cometido un crimen, enfrenta al hombre de hoy con una sociedad desquiciada y resalta los contrastes con pincel agudo y lleno de color. El estilo está en consonancia con el tema, dentro de un desequilibrado equilibrio.


Sobre héroes y tumbas (aunque publicada en 1962, la edición definitiva es de 1966) es su obra más ambiciosa. La compleja construcción de esta novela, y los diversos registros del habla rioplatense que el autor plasma en ella se alejan tanto del tecnicismo formal como de la dispersión. La pericia narrativa de Sábato consiste, justamente, en hacer pasar desapercibidas para el lector las evidentes dificultades compositivas que supone la historia de la joven Alejandra y, a través de ella, la del país. Destaca sobre todo el capítulo titulado "Informe sobre ciegos", que puede ser leído, como de hecho lo fue, con entera autonomía.

Sobre héroes y tumbas obtuvo un éxito de público impresionante, que acabó por convertir a su autor en una autoridad moral dentro de la sociedad argentina, una suerte de formador de opinión que, por paradójico que parezca, al asumir ese papel se fue alejando progresivamente de la actividad literaria. Su tercera novela, Abaddón el exterminador (1974), se centra en torno a consideraciones sobre la sociedad contemporánea y sobre el pueblo argentino, su condición «babilónica» y su presente, que adquieren en la novela una dimensión surreal, en que se funden realidad y ficción en una visión apocalíptica.

A partir de la década de 1970, más que un escritor, Sábato representó una conciencia moral que actuaba como un llamado de alerta frente a una época que él no dudó en calificar de "sombría". Esa identificación entre Sábato y la autoridad ética quedó muy reforzada por su labor como presidente de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), para la que fue designado en 1983 por el entonces presidente de la República, Raúl Alfonsín. Los años que dedicó a investigar "el infierno" de la represión durante el anterior gobierno militar, según sus propias palabras, no le dejaron aliento ni espacio para la literatura. La conclusiones de la comisión quedaron recogidas en el llamado Informe Sábato. En 1984 fue galardonado con el Premio Cervantes.

La obra de Sábato, que ha sido prestigiada con numerosos premios internacionales y difundida en múltiples traducciones, incluye además multitud de ensayos como Hombres y engranajes (1951), El escritor y sus fantasmas (1963), El otro rostro del peronismo (1956), Tango: discusión y clave (1963), La cultura en la encrucijada nacional (1973), Tres aproximaciones a la literatura de nuestro tiempo(1974), Apologías y rechazos (1979), Antes del fin(1998) y La resistencia (2000). Aquejado de un grave problema de visión, se ha dedicado a la pintura, otra de sus pasiones.

lunes, 6 de julio de 2009

Silvio Rodríguez


Silvio Rodríguez, por parte de padre, y Domínguez, por parte de madre, nace un 29 de noviembre de 1946 en San Antonio de los Baños, un pueblo ubicado en un valle muy fértil en La Habana y zona fundamentalmente tabacalera, en el seno de una familia campesina. Su abuelo fue tabaquero y conoció a José Martí, cuando Silvio tan sólo tenia 12 años. Su padre, Víctor Dagoberto Rodríguez Ortega, fue campesino, y siempre fue un hombre liberal y de ideas socialistas. Su madre, Argelia Domínguez León, fue peluquera. Silvio ha manifestado en diversas ocasiones que su afición por la música le viene por parte de su madre, que se pasaba el día cantando boleros y sones santiagueros. Silvio tuvo un tío que tocaba el bajo pero, desde el punto de vista musical, fue su madre la que le dormía con canciones de la trova, se bañaba con danzones, barría con boleros y cocinaba con sones. Su madre debió ser música por vocación, y de hecho ha colaborado esporádicamente con Silvio en algunos trabajos.

Silvio ha sido estudiante, alfabetizador, empleado gastronómico, dibujante, soldado, cantante y padre. Fue empleado de la televisión cubana y trabajó con el grupo de experimentación sonora del ICAIC (Instituto Cubano de las Artes y de la Industria Cinematográfica), donde grabó sus primeros discos y canciones. Empezó a escribir poemas a los siete u ocho años. En la revista «Mella» dibujaba una historieta que se llamaba «El Hueco», una historia muy profunda, con textos de Norberto Fuentes. Cuando trabajaba allí, aprendió los primeros acordes de guitarra con su compañero Lázaro Fundora.

A los 16 años recomenzó los estudios de piano, pero tuvo que volver a dejarlos cuando, el 4 de marzo de 1964, fue llamado al Servicio Militar Obligatorio -SMO-, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias -FAR-. Silvio partió rumbo a la región más occidental del país. Tenía 17 años cuando le enviaron primero a una unidad en Pinar del Río durante tres meses. Después desarrolló un primer periodo de doce semanas de entrenamiento en la Unidad 3234, de Infantería, en Artemisa, y fue trasladado a la Unidad 1087, de Servicios de Retaguardia del Ejército Occidental. Posteriormente, ubicado en la 2107, de Comunicaciones, en El Calvario, el recibió un curso de Telegrafía y desarrolló la labor de ayudante del operador de radio.

Entonces se compró una guitarra. En el ejército conoció a Esteban Baños, con quien aprendió mucho de la guitarra. A partir de ese momento, no abandonaría más el instrumento. En todo ese tiempo nunca dejó de escribir poemas y compuso algunos relatos. Entre 1964 y 1965 compuso sus primeras canciones. En 1967 debutó en el programa de televisión Música y Estrellas, vestido con sus botas militares que, según aclaró mas tarde, era lo único que tenia para ponerse. Su primera actuación fue en el Museo de Bellas Artes. Por esa época hizo dúo con Luis López, cantaban sus canciones y se presentaron en dos ocasiones a festivales de Aficionados de la FAR. No resultaron premiados, pero fueron felicitados. En 1975, cuando llevaba ocho años de profesional y había compuesto cientos de canciones, hace su primer disco en solitario, Días y Flores.

Su influencia sobre toda una generación, junto a sus compañeros de La Nueva Trova Cubana, también conocida como Movimiento de la Nueva Trova ha sido reconocida en todo el mundo, incluso por quienes no están de acuerdo con sus ideas políticas. Queda patente que el genio de Silvio es capaz de atraer a quien él quiere y a quien no. Ha colaborado con muchos cantantes y músicos de todo el mundo.

sábado, 20 de junio de 2009

Historia del día del padre


Te has preguntado a quién se le ocurrió la idea de homenajear a los papás? No, no fue ni un hábil comerciante para incrementar sus ventas; ni tampoco una esposa aburrida con un brote creativo y ganas de agasajar al padre de sus hijos. Y no... tampoco fue idea de un papá que quería recibir muchos regalos. Lo cierto es que hoy todos los padres del mundo tienen que agradecerle a Sonora Smart Dodd, una hija muy orgullosa de su padre que quiso honrarlo con un día especial.

Si las mamás tenían el suyo ¿por qué los papás no?

Sonora tenía 27 años cuando un domingo escuchó un sermón sobre el día de la madre que despertó su atención. Se preguntó entonces: ¿por qué no existía un día así para los padres? Su papá, William Jackson Smart, un veterano de la guerra civil, enviudó cuando su esposa daba luz a su sexto hijo, y tuvo que criar solo y sin ayuda a sus seis hijos en una granja en el estado de Washington. El señor Smart se merecía un homenaje.

Dodd entonces comenzó una campaña después del sermón, promoviendo la idea de celebrar el día del padre el primer domingo de junio, día del cumpleaños de su papá. Al principio, algunos gobernantes locales se lo tomaron a risa, pero la insistencia de Sonora logró su cometido. Finalmente, el primer día del padre se celebró el 19 de junio de 1910, en Spokane, Washington.

La idea fue recibida con gran aceptación en muchas ciudades y condados, por lo que años más tarde, en 1924, el presidente Calvin Coolidge hizo del día del padre una celebración nacional. Ya en 1966, el presidente Lyndon Johnson firmó una proclamación presidencial que declaraba al tercer domingo de junio como el día del padre en todos los Estados Unidos.

Hoy el día del padre se festeja en casi todo el mundo y se ha convertido en la fecha para honrar y destacar no sólo a todos los papás del mundo sino también a todos aquellos tíos, abuelos o hermanos que con tanto amor y dedicación cumplen el rol de padre en la sociedad.

lunes, 8 de junio de 2009

Johannes Kepler


BIOGRAFIA Y DATOS CURIOSOS

Johannes Kepler (1571-1630), astrónomo y filósofo alemán, famoso por formular y verificar las tres leyes del movimiento planetario conocidas como leyes de Kepler.
Kepler nació el 27 de diciembre de 1571, en Weil der Stadt, en Württemberg, y estudió teología y clásicas en la Universidad de Tübingen. Allí le influenció un profesor de matemáticas, Michael Maestlin, partidario de la teoría heliocéntrica del movimiento planetario desarrollada en principio por el astrónomo polaco Nicolás Copérnico. Kepler aceptó inmediatamente la teoría copernicana al creer que la simplicidad de su ordenamiento planetario tenía que haber sido el plan de Dios.

En 1594, cuando Kepler dejó Tübingen y marchó a Graz (Austria), elaboró una hipótesis geométrica compleja para explicar las distancias entre las órbitas planetarias —órbitas que se consideraban circulares erróneamente. (Posteriormente, Kepler dedujo que las órbitas de los planetas son elípticas; sin embargo, estos primeros cálculos sólo coinciden en un 5% con la realidad.) Kepler planteó que el Sol ejerce una fuerza que disminuye de forma inversamente proporcional a la distancia e impulsa a los planetas alrededor de sus órbitas. Publicó sus teorías en un tratado titulado Mysterium Cosmographicum en 1596. Esta obra es importante porque presentaba la primera demostración amplia y convincente de las ventajas geométricas de la teoría copernicana.

Kepler fue profesor de astronomía y matemáticas en la Universidad de Graz desde 1594 hasta 1600, cuando se convirtió en ayudante del astrónomo danés Tycho Brahe en su observatorio de Praga. A la muerte de Brahe en 1601, Kepler asumió su cargo como matemático imperial y astrónomo de la corte del emperador Rodolfo II. Una de sus obras más importantes durante este periodo fue Astronomía nova (1609), la gran culminación de sus cuidadosos esfuerzos para calcular la órbita de Marte. Este tratado contiene la exposición de dos de las llamadas leyes de Kepler sobre el movimiento planetario. Según la primera ley, los planetas giran en órbitas elípticas con el Sol en un foco. La segunda, o regla del área, afirma que una línea imaginaria desde el Sol a un planeta recorre áreas iguales de una elipse durante intervalos iguales de tiempo. En otras palabras, un planeta girará con mayor velocidad cuanto más cerca se encuentre del Sol.

En 1612 Kepler se hizo matemático de los estados de la Alta Austria. Mientras vivía en Linz, publicó su Harmonices mundi, Libri (1619), cuya sección final contiene otro descubrimiento sobre el movimiento planetario (tercera ley): la relación del cubo de la distancia media (o promedio) de un planeta al Sol y el cuadrado del periodo de revolución del planeta es una constante y es la misma para todos los planetas.

Hacia la misma época publicó un libro, Epitome astronomiae copernicanae (1618-1621), que reúne todos los descubrimientos de Kepler en un solo tomo. Igualmente importante fue el primer libro de texto de astronomía basado en los principios copernicanos, y durante las tres décadas siguientes tuvo una influencia capital convirtiendo a muchos astrónomos al copernicanismo kepleriano.

La última obra importante aparecida en vida de Kepler fueron las Tablas rudolfinas (1625). Basándose en los datos de Brahe, las nuevas tablas del movimiento planetario reducen los errores medios de la posición real de un planeta de 5 °a 10'. El matemático y físico inglés sir Isaac Newton se basó en las teorías y observaciones de Kepler para formular su ley de la gravitación universal.

Kepler también realizó aportaciones en el campo de la óptica y desarrolló un sistema infinitesimal en matemáticas, que fue un antecesor del cálculo.

Murió el 15 de noviembre de 1630 en Regensburg.

lunes, 25 de mayo de 2009

Clint Eastwood


(San Francisco, 1930) Actor y director de cine estadounidense. Tras acabar los estudios primarios, en plena época de la Gran Depresión, tuvo que ganarse la vida en diversos trabajos: fue leñador, albañil y obrero metalúrgico. Después de pasar cuatro años en el ejército, a partir de 1954 trató de hacerse un lugar en Hollywood como actor secundario. Debutó en la Universal, en títulos relacionados con la serie La mula Francis; su primera actuación fue en Francis Joins de Wacs (1954), de Arthur Lubin, a la que siguieron algunos trabajos para la televisión.


Clint Eastwood

Pero fue en Italia donde hizo fama y fortuna con el personaje del "Hombre sin nombre", el héroe de los geniales westerns de Sergio Leone: Por un puñado de dólares (1964), La muerte tenía un precio (1965), y El bueno, el feo y el malo (1966), consideradas obras canónicas del spaghetti western (producciones de bajo presupuesto basadas en el western americano realizadas en Europa, especialmente en Italia).

De las tres, El bueno, el feo y el malo es el spaghetti western por excelencia, a caballo entre la contundente efectividad expositiva de las anteriores y la grandilocuencia bien entendida de la posteriorHasta que llegó su hora (1968). Con el trasfondo lejano de la guerra de Secesión, tres malhechores sin escrúpulos conocidos por los sobrenombres del título se dedican a seguir por separado la pista que les lleve a la localización de un botín, sembrando de cadáveres los áridos paisajes que atraviesan. En lo que respecta a la imagen, es una película sorprendente tanto en cuanto a la planificación como a la fotografía en tecnicolor y en el panorámicoTechniscope, obra de Tonino delli Colli, o en el vigoroso montaje de Nino Baragli. Filmada en Almería, la banda sonora de Ennio Morricone merecería por sí sola todos los honores.

Esta especie de trilogía catapultó a Eastwood al estrellato, ayudándolo a consolidar su imagen. Su carisma, su perfil alto y algo desgarbado y un rostro seco, con una reducida gama de gestos aunque de gran expresividad, le convertirían con el tiempo en uno de los actores más apreciados de Hollywood.


Clint Eastwood en El bueno, el feo y el malo (1966)
y como Harry el Sucio (1971)

De regreso a los Estados Unidos, Eastwood fundó la productora Malpaso y acrecentó su prestigio a partir de su colaboración con el director Don Siegel, en especial a través del personaje de Harry Callahan, un policía con maneras muy particulares, duro, violento, autosuficiente y no desprovisto de cinismo. El primer título de esta serie fue Harry el Sucio (1971), filme que le dio el espaldarazo definitivo y del que se rodarían cuatro secuelas.

Harry Callahan es el arquetipo del rudo y violento defensor a ultranza de la ley. Hombre de acción, violento y amargado, se toma la justicia por su mano y no tiene otra salida que rebelarse contra las normas que considera injustas. Movido por su propia ley, respeta poco o nada las decisiones de la autoridad. En Harry el Sucio, Eastwood empieza persiguiendo a un asesino, pero, tras detenerlo, la justicia lo pone otra vez en libertad. Callahan no se conforma con esta decisión y comienza su propia guerra particular contra el delincuente, que termina con la muerte de éste; entonces, Callahan tira su placa al suelo.

Calificada por la crítica como película de tono fascistoide, sus seguidores sólo ven en Callahan a un personaje creado en base a los principios del más puro romanticismo, con su propia moral, independencia de normas y libertad de acción. Poco a poco, en las siguientes películas, el personaje adquirió mayor sentido del humor y perdió parte de su violencia. Las siguientes entregas serían Harry, el Fuerte (1973), de Ted Post, sobre un guión de John Milius y Michael Cimino; Harry, el Ejecutor (1976), de James Fargo; Impacto súbito (1983) dirigida por él mismo; y La lista negra (1988) de Buddg Van Horn.

A lo largo de los años setenta, Eastwood trabajó para otras productoras con las que obtuvo importantes éxitos, como La leyenda de la ciudad sin nombre (1969), con dirección de Joshua Logan, un western atípico rodado en clave musical que no obstante logró conectar mayoritariamente con el público. Eastwood dio muestras de poseer un especial olfato cinematográfico no sólo para intervenir en filmes que le proporcionaban dinero y fama, sino también para descubrir valores jóvenes a los que ofreció la oportunidad de intervenir en un cine con importante proyección comercial; es el caso Michael Cimino, con quien trabajó en Un botín de 500.000 dólares (1974).

En el terreno de la interpretación, Eastwood se iba convirtiendo en un actor que entroncaba con la antigua tradición de Hollywood, un artista cuya presencia se hacía sentir en la taquilla y que conseguía dotar de personalidad a las películas. Todavía en los 90, más de un título logró un triunfo de público y hasta buenas críticas como consecuencia de la interpretación de Eastwood; tal es el caso deEn la línea de fuego (1993), de Wolfgang Petersen, en la que encarnaba a un guardaespaldas presidencial a quien los años comienzan a pesarle física y moralmente.

sábado, 16 de mayo de 2009

Greta Garbo

Greta Garbo (1905-1990) - cuyo apellido sueco era Gustafsson - trabajó como enjabonadora en una barberia de Estocolmo y como dependiente de una tienda antes de entrar como alumna en el Real Teatro Dramático en 1922. El director Mauritz Stiller, uno de los primeros grandes del cine sueco, la lanzó como actriz. Ambos fueron contratados por Hollywood, donde Garbo desempeñó su primer papel en 1926. Su éxito fue inmediato, teniendo como parejas a grandes artistas de cine de la época como, por ejemplo, John Gilbert.

Garbo fue una de las pocas estrellas del cine mudo que consiguió conservar su posición al llegar el cine sonoro. Su belleza y su voz ronca especial la convirtieron en uno de los grandes imanes de atracción del público de todos los tiempos para la industria cinematográfica. Actuó en catorce películas sonoras, entre las que cabe destacar La reina Cristina de Suecia, Ana Karenina, Margarita Gautier, Ninochka y Grand Hotel. Su última película, La mujer de las dos caras (1942) fue un fracaso y, a pesar de los numerosos intentos de persuasión realizados, nunca más volvió a los estudios de cine. Luego vivió durante casi cinco décadas una vida retirada, rodeada de rumores y de mística.